 El Burrito desbordando con la celeste y blanca. |
El regreso del Burrito a RiverDueño de una increíble gambeta y coraje, el regreso de Ariel Ortega a River Plate es sin duda el pase del año en el fútbol argentino, y una muy buena noticia para la Selección de Marcelo Bielsa.El pasado 23 de agosto, todo hincha de River Plate se sintió muy feliz. Ese mismo día, el Burrito Ariel Ortega firmó su contrato con los millonarios. Después de muchas idas y venidas, con una interminable cantidad de reuniones de por medio, se había concretado la transferencia de Ortega del Parma al equipo argentino. Si bien el pase del jugador había sido confirmado días atrás por los directivos de River, nada como la firma de Ortega para sellar el asunto.  Ariel Ortega con la casaca de su gran amor. |
De esta manera Ortega vuelve al club de sus amores, River Plate, y el club que lo hizo crecer futbolísticamente. Nació un 4 de marzo de 1974 en Ledesma, en la provicia de Jujuy. Ariel ya se ocupó de chiquito en romperla en Atlético Ledesma, su club local, adquiriendo allí sus condiciones de jugador de potrero que hoy son evidentes. En 1988 era la hora de dar el gran salto a un equipo de Buenos Aires. Mauricio Macri tuvo la oportunidad de adquirirlo por 10.000 dólares, cosa que no hizo por considerar ese precio excesivo para un jugador de 14 años... Pero no hay mal que por bien no venga. Si bien el Burrito no concretó la posibilidad de jugar en Boca Juniors (club en el que hoy en día asegura que nunca jugará), la gente de River sí lo aceptó, maravillados por sus cualidades. Finalmente, de la mano de Daniel Passarella y su colaborador Américo Gallego (hoy en día su D.T.), Orteguita debutó en Primera, un 14 de diciembre de 1991. Y desde allí, no ha parado de gambetear, meter caños, y volver locos a sus rivales con sus quiebres de cintura y pases gol. Su debut en la Selección no tardó mucho, y dos años después de su primer partido en Primera, lució la camiseta de Argentina por primera vez, de la mano del Coco Basile. Fue un indiscutido en la era Passarella, aunque el técnico argentino muchas veces fue criticado por su "capricho" de hacer jugar siempre a Ortega, aún cuando el Burrito no estuviera pasando por sus mejores momentos. Fue figura de la Selección en el mundial de Francia '98, aunque su actuación se vio empañada por el cabezazo que le propinó al arquero holandés Edwin Van der Sar, faltando poco para el final del partido, haciéndose expulsar por una chiquilinada. Al minuto de su expulsión, vino el gol definitivo de Holanda, y con ello la eliminación de Argentina en los cuartos de final. No son pocos los que culpan a Ortega por la eliminación argentina, ya que el gol vino cuando el equipo se estaba rearmando con un jugador menos. Pero seguramente, sin un jugador como el Burrito, Argentina no hubiera llegado hasta donde estaba en el Mundial. Su expulsión en el mundial del '98 fue un momento en el que sus principales opositores -sobre todo hinchas de Boca- aprovecharon para castigar al Burrito. Que amaga de más, que simula demasiadas faltas, que es temperamental y no tendría que haber reaccionado de la manera en que lo hizo ante el arquero holandés. Si bien algo de esto puede ser cierto, la magia y talento de Ariel Ortega son indiscutibles.  Ortega ante Holanda, imparable hasta su cabezazo. |
Tras un paso por Europa sin tanta gloria como se pensaba, el regreso de Ortega a los estadios argentinos es algo fabuloso. El River con Ortega, Angel, Aimar, Saviola (conocidos como los Cuatro Fantásticos) ha hecho estragos. Lamentablemente, el Burrito sufrió un esguince de rodilla izquierda en el partido ante Los Andes, y estará aproximadamente un mes sin jugar, por lo que no podrá jugar ante Uruguay el 8 de octubre, y muy probablemente tampoco lo pueda hacer ante Boca el 15. Pero eso sí, cuando el Burrito vuelva a las canchas recuperado de su lesión, asegúremonos de llevar a nuestros hijos a verlo. Nos agradecerán de por vida haber visto a uno de los mejores jugadores argentinos de la decada del '90, y probablemente de la primera parte del nuevo milenio.
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