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¿Loco yo?
¿Loco yo?

El tipo más divertido de la TV

Amor u odio. No hay término medio cuando uno ve The Tom Green Show por MTV. Descubran al hombre definitivamente más cómico, desagradable y demente de la televisión.

¿Qué es no tener vergüenza? ¿Qué es la demencia total? ¿Cómo es reírse hasta que a uno le duela la cara? Sin duda que las respuestas a esas preguntas las vamos a encontrar en un sólo nombre: Tom Green. Tipo alto, flaco, de 27 años nacido en Ottawa, y que hoy en día tiene el programa más visto de la cadena musical más famosa, superando inclusive al excelente "Celebrity Deathmatch".

El tipo de humor de Green no es fácil de encasillar: ¿Humor adolescente? ¿Humor alternativo? ¿Humor de mal gusto? Cualquiera sea la definición que uno elija, lo cierto es que desde que este muchacho desembarcó en EE.UU. desde su Canadá natal ha conseguido que su programa ya sea de culto, cosa que no todos consiguen.

Si Tom Green es o se hace, nunca lo sabremos. Ahora, que el hombre tiene los cojones bien puestos, eso es algo que indiscutidamente nadie duda. Imagínense estar viendo tele a las once de la noche y encontrarse con esto: un tipo que entra a un supermercado con una vaca y que comienza a gritar: "¡Traigo leche fresca, olvídense de esos cartones!";. Dos segundos más tarde aparece chupándole la teta a la vaca tomando su leche ante la mirada atónita de la gente del lugar.

Uno nunca sabe lo que Green se puede meter en la boca
Uno nunca sabe lo que Green se puede meter en la boca.

The Tom Green Show dura media hora, va todos los días a las 23 horas por MTV y se divide en segmentos que incluyen todo lo que se vive dentro del estudio y también lo capturado por el anfitrión en las calles. Parece ser un talk show típico: escritorio, conductor en traje, audiencia y televisor al lado; pero con la diferencia que no concurren famosos ni celebridades.

Así se empieza
Así se empieza.

Tom le toma el pelo a los demás y se lo toma a él mismo. Ancianos y guardias de seguridad de shopping centers o supermercados son sus víctimas predilectas. Ni siquiera sus propios padres se salvan de las bromas más pesadas que uno se pueda imaginar. Para muestra basta una cabeza...err, digo...un botón. Tres de la mañana. Tom Green va a la casa de sus padres y mientras ellos duermen les deja encima de la cama una cabeza de una vaca en formol.

Es común verlo a Green en un asilo para ancianos haciéndose pasar por anunciador del bingo del lugar. Claro que el hombre empieza a cantar los números a una terrible velocidad o inclusive en francés y el televidente se pierde los rostros de los viejitos por estar matándose de la risa.

Y así se termina
Y así se termina.

Tom no está sólo. Lo acompañan su amigo del colegio Glenn Humplik, quien viaja de Canadá a Los Angeles todas las semanas para hacer el programa- y un tipo que se sienta atrás del conductor cuyo única función es reírse y tomar café, llamado Phil Giroux. Si hay alguien que verdaderamente sufre en carne propia las diabólicas obras de Green es su "amigo" Glenn. Lo que le ha hecho a este pobre muchacho no tiene nombre. Entre ellas: despertarlo a las 7 de la mañana y con la excusa de que le tenía preparada una sorpresa, llevarlo a una práctica de trapecistas circenses con el posterior vómito de Glenn en primera plana minutos más tarde. O si no, dar al aire su email personal para que luego cientos de miles de mensajes le saturaran su casilla de correo. Hasta llegó a "amenazarlo" con decir al aire su número de teléfono dando un número distinto por programa.

Tom junto a Glenn, blanco de las bromas más pesadas
Tom junto a Glenn, blanco de las bromas más pesadas.

Uno de los episodio más divertidos fue cuando Green pasó horas y horas emborrachándose enfrente de las cámaras para luego colapsar literalmente y decir estupideces mientras tenía la cara adentro del inodoro. Fue excelente también cuando en otro lugar para ancianos fue a dar clases de gimnasia para la tercera edad con el pequello detalle que los ejercicios eran sacados del Kamasutra y uno podía ver a dos viejecitos en un 69 o simulando una orgía.

Otro capítulo espectacular mostraba a un Tom Green productor de películas porno. Alquiló una habitación de un motel. Contrató dos prostitutas y llamó a una pizzería. En el medio de las dos chicas había una oveja. Sí, lo que leyeron.

The Tom Green Show no es un talk show cualquiera
The Tom Green Show no es un talk show cualquiera.
Cuando llega el pizza delivery boy y se encuentra con semejante escenario, Green lo invita a filmar y lo que pasa después es tan desopilante y divertido como pocas veces se haya visto.

Sea que lo veas a Tom Green bajándose un frasco de mostaza en un minuto y medio, o haciéndose pasar por un paralítico cuya silla de ruedas se rompe en el medio de la calle o tirando las cenizas de un muerto en la sección "Calzoncillos para Niños" de un WalMart; lo que sí vas a tener va a ser una reacción muy fuerte. De asco. De vergüenza ajena. Pero seguramente va a ser difícil que pares de reirte por media hora.

Links

www.tomgreen.com


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Carlos Ambrosini
cambrosini@bomboncitomagazine.com
23/10/2000
 
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