Disculparse sin entregarseA nadie le gusta pelearse. Mucho menos si desconocemos cual es el problema de nuestro Bomboncito, o peor, sabemos que somos culpables pero no logramos decir "lo siento mucho". Veamos cómo salir del apuro.La disculpa diplomáticaImaginá el siguiente escenario: Te habían convencido de salir con tu Bomboncito junto con su amiga Maru. Pero Maru es insoportable, y además te molesta tener que actuar de niñera cuando Maru no es capaz de conseguir quien salga con ella (no por nada es insoportable). Tu mejor amigo te llama diciendo que tiene cuatro entradas para ver un estreno. Aceptás, pero ese mismo día se juega un partido de los mil demonios, y pensando en Maru optás por dejar plantado a tu Bomboncito, a tu mejor amigo y a Maru, y te vas a la cancha. Previamente llamás a tu Bomboncito en un horario en que sabés que no está y le dejás un mensaje en el contestador. Sabés que estuviste mal, pero Maru es un plomo, y no te vas a perder el partido.  Me parece que no le gustó el auto nuevo... |
O este otro: Te estás peleando con tu esposa porque no le dijiste que ibas a comprar un auto nuevo. Bueno, no se lo dijiste hasta que te ve llegando sentado al volante. Te disculpás y le decís que vas a consultar con ella la próxima vez antes de hacer una compra importante, aunque en el fondo pensás que no necesitás su permiso para comprarte lo que quieras. Efectivamente, pasados unos meses sentís la necesidad de un nuevo juguete. Veamos los pasos que te van a llevar a una disculpa diplomática:Paso 1: No contestes su pelea. Largá una cortina de humo. Claro, ya está, metiste la pata, qué le vamos a hacer. Es necesario desvanecer su molestia antes que resulte en una pelea. ¿Cómo hacerlo? Reaccionando en forma diferente a lo que ella espera. Evitando una escalada. Por ejemplo, en vez de decir "escuchame loca, soy yo el que trae el dinero a esta casa", o para el caso del plantón por haber ido a la cancha, "callate tarada, que al fin de cuentas no estamos casados", simplemente decirle "¿sabés que podés tener razón?" ¿Que si lo decís en serio? Probablemente no, pero con esto le bajás la guardia. Podrás ganar unos segundos, pensar en una respuesta lógica, y por sobre todo, darle a ella la posibilidad de hacer un rebaje y de explicar su posición de manera más tranquila y por lo tanto, con más posibilidades de llegar a un acuerdo. Ahora, aprovechando su sorpresa, vas a pasar al... Paso 2: La disculpita. En cualquier pelea, lo más importante es realizar una maniobra de distracción, o sea, sacar de foco la situación. Tirándose platos no van a llegar a ninguna parte. Cuando los dos se calmen, tendrán posibilidades de volver a buscar la situación que les agrada a los dos, o sea, la de no-pelea. Ahora que después del Paso 1 te está escuchando, el Paso 2 consiste en decirle algunas palabras para transmitirle que entendiste que ella está molesta. No importa tanto que no te las creas de verdad. Por ejemplo podés decir "La verdad disculpame, no quise herir tus sentimientos." Lo llamamos disculpita porque, aunque suene parecido a "lo siento, tengo la culpa", no te lleva a admitir tu culpa. Lo que estás diciendo es que lamentás que ella se sienta mal, no que vos sos el culpable. Lo importante es que estás "reconociendo la importancia de sus sentimientos", algo fundamental para toda mujer. Paso 3: Ahora que ya no hay gritos, tomate un momento para intentar entender qué cosa es la que realmente le molesta. Puede ser algo totalmente diferente de lo que tu conciencia roñosa te trata de decir. Probá con "¿Qué pasa, mi vida? Realmente necesito saberlo." Generalmente el resultado será que te explique qué cosa de las que hiciste le molestó tanto. Y si andás con suerte, te terminará diciendo que tuvo un mal día, y que esto fue la gota que colmó el vaso. Si sólo dice cosas que no parecen tener sentido, decile "quiero entender qué te molestó tanto, para evitar que tengamos esta pelea en otra ocasión." Acá de nuevo la estás distrayendo, distrayéndola de su ira con el simple recurso de mantenerla ocupada y concentrada en la comunicación entre los dos. Mantené abierto ese canal de comunicación y verás que pronto todo se terminó. Ahora que lograste que hable, realmente escuchala. Puede ser que ella tenga algo importante que decir. Todos saben que de a ratos cualquiera mete la pata. Si lo que dice te parece justo, decíselo. Decile que en eso tiene razón. Es una cortesía y una inversión a futuro: al fin y al cabo, cuando en otra oportunidad sea ella quien se equivoque, podrás hablarle de tu actitud comprensiva y que esperás lo mismo de ella. Paso 4: ¿Y cuál es tu problema? ¿Sos demasiado orgulloso para reconocer tu error? Estrená tu mejor sonrisa vergonzosa y poné cara de "¿no querés comerme a besos aunque a veces me equivoque?". Decí algo como "Entiendo lo que me que querés decir, querida, simplemente perdí la cabeza. ¿Podrías entender eso?" Esta última parte es importante. ¿Quién no perdió alguna vez la cabeza? Decíselo, y ella entenderá. Convengamos en que hasta aquí tu comportamiento fue bastante cínico. Vamos ahora al aspecto muy importante de la honestidad de la relación. En el mismo tono adorable, explicale por qué decidiste dejarla plantada con su amiga, o por qué gastaste $20.000 en un auto nuevo.  Si seguimos estos pasos, probablemente nuestra chica no nos quiera matar. |
Intentá con "Mirá, aunque Maru sea buena amiga tuya, a mí no me gusta estar con ella. A vos no te gusta estar con mi amigo Juan, y no te hago sentir tan mal." Buen argumento, ¿no es cierto? O sino: "Mirá, sé que estuve mal en comprar el auto sin decirte nada, pero aunque ya hace rato que estamos casados, a mí todavía me cuesta preparar un presupuesto en conjunto. Aunque sé que estoy equivocado, a veces siento que debería poder comprar lo que quisiera. Además sé que si te preguntaba, me ibas a decir que no. Si tuvieras en cuenta la importancia que esto tiene para mí, entonces te contaría estas cosas. ¿Podemos hacer un trato?" Somos humanos, y como tales a veces tenemos reacciones irracionales. Si vos le interesás, ella se tomará el tiempo como para entender los sentimientos que guiaban tus acciones. Esto es lo que se llama comunicación, y las mujeres constantemente le piden a los hombres que se comuniquen. ¿Por qué no invertir los roles? Paso 5: Llegá a un acuerdo. Por ejemplo "Sé que Maru es tu amiga, qué te parece entonces si limitamos la cantidad de veces al mes que salgamos juntos, y te prometo que no voy a volver a esquivar el bulto." Lo importante es fijar reglas según las cuales puedan vivir los dos, de este modo los dos pueden confiar en que la causa de la pelea nunca volverá a aflorar. Es importante que tu parte del acuerdo sea algo que puedas cumplir; no tiene ningún sentido ofrecerte a salir todos los santos días con Maru, por ejemplo. Paso 6: El edulcorante. Aprovechá la comunicación para darle a tu chica alguna satisfacción. Decile cómo te gusta que ella te escuche, y su actitud comprensiva. De esta manera en el próximo conflicto posiblemente te hable, en vez de gritarte. Decile "Mi amor, gracias por escucharme." Se produjo lo increible: Le estás agradeciendo por haber comprado tu versión de la historia. ¿Que tal un besito, ahora? Paso 7: En términos legales, ningún convenio se perfecciona sin el intercambio de algo tangible. Una firma o un apretón de manos sirven para que ambas partes muestren su disposición a cumplir con lo acordado. Al día siguiente podés comprarle un regalito, una tarjeta, un chocolate, un ramito de flores. Simplemente algo que los mueva de la etapa post-crisis al campo del romanticismo. Alguien objetará que seguimos los pasos de Maquiavelo. Es posible, pero el fin justifica los medios. Entre estar peleados o continuar enamorados, ¿qué es preferible?
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