 Con capacidad para buscar explosivos en hasta 800 bultos por hora. |
Para volar más segurosEl ataque al World Trade Center hizo evidente la necesidad de cambio. Quienes busquen reducir el riesgo del secuestro de aviones tienen una variada gama de posibilidades.El 11 de septiembre del 2001 pasará a la historia por un sinnúmero de motivos, tales como que en el término de pocas horas ese día fueron estrellados cuatro aviones comerciales, y porque fue la primera vez que aviones comerciales fueron usados como arma de guerra sembrando el horror entre la población civil de una metrópoli como Nueva York. Sin entrar a opinar sobre la bestialidad de estos ataques terroristas, es evidente que entramos en una nueva era en cuanto a la necesidad de proteger a los aviones, sus pasajeros, y los posibles blancos terrestres civiles de nuevos atentados. Los sistemas biométricos que permitirán identificar a los viajeros por medio de huellas dactilares, patrones en la retina, sus voces o cualquier otra característica física podrán convertirse en la nueva estrella tecnológica. Los nuevos desarrollos, inicialmente frenados por consideraciones de privacidad, probablemente repunten dramáticamente ante la necesidad de buscar soluciones. Mientras la mayoría de las acciones estaba en baja al volver a operar el NYSE luego de los atentados, las acciones de las tecnológicas dedicadas a biometría estaban en suba: American Science tuvo un alza del 57% durante la primera semana de operación de la bolsa, mientras que InVision Technologies, una desarrolladora de equipos de detección de explosivos, encabezaba el primer lunes las subas del Nasdaq, con un alza del 60% en un solo día. Algunas empresas desde el 11 de septiembre vieron excedida la capacidad de sus conmutadores debido a llamadas de inversores y posibles clientes de todo el mundo. Un ejemplo es Visionics, quien comercializa un sistema denominado FaceIt que permite la identificación de personas en base a 80 características faciales, tales como la distancia entre los ojos, el ancho de la nariz, la contextura de los pómulos, etc. Pero como no existe una tecnología perfecta, la biometría se complementará mediante versiones mejoradas de otros productos de seguridad, como máquinas de rayos X y circuitos cerrados de TV.  La radiografía de un camión entero no presenta problemas. |
Así por ejemplo las tecnologías biométricas permitirán determinar cuáles viajeros se encuentran estresados, permitiendo concentrar en ellos un análisis exhaustivo de su equipaje mediante los mismos sistemas que ahora se utilizan en el acceso a edificios de muy alta seguridad o que buscan drogas en puestos de inmigración en Estados Unidos, y que cuestan aproximadamente el triple que los equipos actualmente en uso en los aeropuertos. Por ejemplo, se podrá realizar un análisis exhaustivo del equipaje con los equipos de InVision (una variante de los equipos de tomografía computada que se usa en hospitales), que permiten una visión clara y detallada de un amplio rango de materiales. Estos equipos ya fueron adquiridos por la FAA para realizar verificaciones selectivas de equipaje. No están diseñados para detectar personas que porten armas, ni son de operación lo suficientemente rápida como para verificar en su totalidad el equipaje de mano que llevan los pasajeros. Un detalle sorprendente es que el aeropuerto equipado con los sistemas más modernos de análisis de equipaje de American Science and Engineering es el de El Cairo, capaz de detectar explosivos plásticos y cuchillos plásticos pegados con cinta sobre el cuerpo de los viajeros. Pero volvamos al tema de la identidad de los pasajeros. Un pasaporte es falsificable, pero no lo son las características biométricas. Para determinarlas con un margen de error aceptable serán necesarios nuevos equipos, así como muy importantes recursos de procesamiento de datos. Las soluciones biométricas tenidas en cuenta por la IATA (la International Air Transport Association) se orientan hacia el escaneo de los ojos de los viajeros, buscando patrones en los vasos sanguíneos en el fondo de ojo, o buscando características únicas en el iris, la parte coloreada del ojo. En las consideraciones de la IATA se ha tenido en cuenta que este tipo de identificación es la aplicación de biometría más aceptable internacionalmente, por ejemplo se podrá identificar a una mujer musulmana escondida detrás de su chador sin necesidad de tocarla, ni de solicitarle que levante su velo.  La utilización masiva de estas tecnologías hubiera salvado muchas vidas. |
Otras empresas, como Identix en California, piensan que la tecnología a definir utilizará huellas dactilares, que ya se están utilizando en una amplia gama de dispositivos de seguridad en centros de cómputo e instalaciones de alta seguridad. Sin embargo, el método que más fácilmente puede ser vinculado con una base de datos sobre el terrorismo es el de la esctructura facial, como el usado por Visionics. Cualquier toma de video, sin importar su procedencia, podrá ser usada para generar un perfil personal que podrá ser comparado automáticamente con la imagen obtenida por las cámaras en los aeropuertos. De acuerdo con los datos obtenidos por Visionics, para identificar a un individuo con muy pequeño márgen de error basta con 20 de los 80 datos medidos, aunque se intente disimular su identidad mediante pelucas, cirugía plástica, etc. Todo esto constituirá un desafío en el desarrollo de software, en la captura de datos biométricos de terroristas y de personas inocentes, así como en su actualización y en la conectividad entre países, todo ello a un costo millonario. En un futuro no lejano llegará el día en que se solicitará a una base de datos central la aprobación para abordar un avión, de la misma manera como en la actualidad se solicita la autorización centralizada de las compras por tarjeta de crédito. Situaciones como éstas ya fueron imaginadas hace más de cincuenta años por George Orwell. Sólo que ahora serán realidad. Si existían todas estas tecnologías, ¿por qué no se utilizaron? Simplemente por una cuestión de costo. En un futuro, su uso incidirá notablemente en los precios de los pasajes aéreos, pero mejor pagar que morir.
|