 Una vista imponente de la Garganta del Diablo. |
Misiones: dos colores, mil posibilidadesEl verde de la selva y el rojo de la tierra son un espectáculo para los ojos. Las Cataratas del Iguazú pueden resultar una muy buena excusa para descubrir todas las variantes que ofrece Misiones. Increíbles paisajes aptos para todo público y bolsillo.Hace más de cuatro siglos Alvar Núñez Cabeza de Vaca llegó a Iguazú. Desde entonces miles de turistas visitan a diario uno de los más maravillosos paisajes de Argentina: las Cataratas. Escondida en medio de una exuberante selva aparecen los 275 saltos que componen el asombroso cuadro.  Las ruinas de las misiones de San Ignacio. | Sin dudas la máxima atracción es la Garganta del Diablo y una de las excursiones más impresionantes nos lleva en gomón hasta las mismísimas entrañas de la monumental caída. El turismo de aventura, que incluye actividades náuticas, mountain bike, trekking, cabalgatas, safaris fotográficos, y otras disciplinas se concentra en esta zona y atrae a fanáticos, profesionales y novatos.El Parque Nacional Iguazú se extiende por casi 68 mil hectáreas, incluyendo las fabulosas caídas de agua, la selva misionera y una infraestructura hotelera más cercana a un país del primer mundo que a uno como éste. En la reserva se conservan muchas especies de flora y fauna seriamente amenazadas, como por ejemplo el timbó, la palmera pindó, el yaguareté, el oso hormiguero, el yacaré o el tapir.  Una excursión inolvidable por las Cataratas. |
Pero para los que creen que el paisaje de Misiones se acaba en la Cataratas, la tierra roja ofrece muchas otras alternativas. Las minas de Wanda, una cantera a cielo abierto donde se obtienen piedras preciosas como el topacio, la amatista o el cristal de roca, es uno de esos sitios imperdibles. Los jóvenes y adolescentes no pueden dejar de quedarse unos días en la ruta de los saltos: una imponente serie de cascadas en Capoví, Cuñá Pirú y Tabay. El sitio es ideal para acampar, bañarse en transparentes aguas, caminar por minúsculos senderos que serpentean la espesa vegetación. La naturaleza en su estado más puro. San Ignacio Miní es una de las misiones jesuíticas mejor conservadas que existen en Argentina. Las ruinas de la plaza central, el templo, las galerías, los talleres, los claustros y las viviendas dan testimonio de la vida de los guaraníes supervisados por la guía de los jesuitas entre el siglo XVII y mediados del XVIII. Incluso es posible visitar la bodega, un sótano ubicado en las cercanías del comedor. Esta impresionante ventana al pasado fue declarada patrimonio de la humanidad hace más de 15 años.Una cita impostergable cuando se visita San Ignacio es recorrer la casa del escritor Horacio Quiroga, hoy convertida en un atractivo museo. Allí además de fotos, documentos, muebles de madera y utensillos varios se encuentra la vedette del lugar: una vieja máquina de escribir portátil (la famosísima Remington Noiseless) de la que salieron algunos de los textos más brillantes de nuestra literatura. Otra opción educativa es visitar las plantaciones, secaderos y molinos de yerba mate en Apóstoles, Oberá o en cualquier rincón de la provincia. Así es Misiones. Una tierra que promete aventuras, paisajes, buen clima y, lo mejor de todo, al alcance de cualquier bolsillo.
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