El Show de Videomatch, el carnaval de TinelliCada lunes y jueves la televisión argentina se paraliza y dirige su mirada al exitoso programa de humor de este ex periodista deportivo. ¿Cómo hizo Tinelli para superar la moda y seguir vigente? Marcelo Tinelli, de periodista deportivo a productor multimedios. |
El programa arrancó tímidamente. Todas las medianoches de junio y julio de 1990 perdió por paliza contra las imágenes que llegaban desde Italia refrescando los goles del mundial y las notas con los jugadores. Pero las autoridades del canal decidieron darle tiempo y a los pocos meses el fenómeno Marcelo Tinelli había estallado. Videomatch fue mutando y pasó de programa deportivo, con informes pobres pese a la participación de prestigiosos especialistas, a humorístico con la incorporación de los bloopers, esas torpezas, reales o fabricadas, que lograban que uno se fuera a dormir al menos con una sonrisa. Antes de terminar 1990 el programa ya era un éxito de audiencia. Año a año el programa fue ganando en audiencia y calidad. Al desfile de notas y la galería de personajes y estilos le agregaba una dinámica pocas veces vista en la tevé argentina. Se incorporaron números musicales, especialmente a partir del suceso de Ritmo de la Noche (otro producto de la cantera de Tinelli), comenzaron a aparecer famosos, deportistas, actores, políticos y celebridades varias que participaban o eran víctimas de todo tipo de bromas, incluidas las de mal gusto. Y sobre esa primitiva idea se creó un imperio televisivo.  La excelente imitación de Fernando de la Rúa en el sketch de Gran Cuñado. |
Cada medianoche era una fiesta de color, música, papelitos y humor. Pero no humor en el sentido tradicional sino un estilo más fresco, callejero y de gente común. Las parodias de otros ciclos televisivos, los gags, los inagotables personajes (desde el histórico El Hombre Helicóptero hasta Figuretti, pasando por los hermanos Loprete, Pipo Carletti, los Gauchos, Riquelme, Waldo, y varios etc.), las cámaras ocultas (reales o armadas), los sketches musicales y sobre todo la sensación de estar viendo algo distinto aunque en el fondo uno sepa que se trata de lo mismo noche tras noche. A mediados de los 90 el éxito de CQC sirvió para darle un nuevo perfil a El Show de Videomatch: el humor político. Y la apuesta volvió a salir bien. Los Raporteros lograban en menos de tres minutos decir lo que la mayor parte de los analistas políticos, por incapacidad o complicidad, no se animaban. Y cuando parecía que este nuevo estilo se iba a agotar, la inoperancia y la desprolijidad del nuevo gobierno le dieron de comer y aumentaron el desafío. Así aparecieron sucesivamente El Enviado, los senadores Enblanco e Impugnato, y el máximo desafío: Gran Cuñado, una sátira que mezclaba en "la casa más famosa" a los personajes públicos más criticados con la posibilidad de expulsar a uno por semana. El sueño hecho realidad. A diferencia de sus principales competidores, los productores-estrella Adrián Suar y Mario Pergolini, que se mantienen dentro de un mismo género, Tinelli apostó a varios frentes y logró amplio reconocimiento, de público en algunos casos y de crítica en otros, con productos como Todo por dos pesos (al que reflotó cuando lo habían dejado sin aire), Buenos Vecinos (ganándole a Suar en su propio terreno, el de la comedia de situaciones cotidianas), Fugitivos (derrotando al hasta entonces imbatible Sorpresa y Media, aunque con abundantes golpes bajos) y más recientemente con 4 Amigas, una versión autóctona y más zafada de la exitosa Sex and the City. A pocos meses de celebrar sus primeros 50 años en Argentina la tevé, mal que le pese a muchos críticos y pseudointelectuales de la imagen, le tiene reservado un espacio importante en la galería de los grandes a este muchacho que pasó de ser un simple relator de fútbol a uno de los conductores y empresarios televisivos más influyentes con una sola receta: ser él mismo.
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