 La infraestructura del parque es de primera. |
Temaikèn: nada que envidiarle a DisneyEste inmenso e impresionante parque está ubicado en Escobar, a 50 km. de Buenos Aires, aunque realmente parezca estar ubicado en el primer mundo, recreando los hábitats de agua, tierra y aire.En una Argentina devaluada, en donde pensar en viajar al exterior es algo reservado para unos pocos privilegiados, y donde uno ha aprendido cada vez más a "conformarse con lo que hay", una visita a Temaikèn es sin dudas un oasis en medio del desierto.  El imponente tigre blanco, descansando. |
A menos de una hora de Buenos Aires, en Belén de Escobar, encontramos este enorme parque de 34 hectáreas. Desde el momento en que entramos se tiene la sensación de estar en otro país, mucho menos preocupado por la cotización del dólar y de la telenovela con el FMI. En los tres grandes hábitats que recrea, agua, tierra y aire, encontraremos diversas especies autóctonas y exóticas: más de 3900 animales distribuidos en 116 especies, y 1500 aves distribuidas en 260 especies. En El Lugar de las Aves, que forma parte de Temaikén pero puede ser visitado en forma independiente, encontraremos absolutamente todo tipo de aves desparramadas en sus más de 5 héctareas, algunas enjauladas y otras  Un tiburón nos mira con cariño. | cruzando por los caminos como si nada. Desde pavos reales exhibiendo su plumaje, cacatúas, todo tipo de loros, gansos, cisnes, calafates, patos, mirlos, diamantes mandarines: hay para todos los gustos. Un poco más lejos podremos ver a los flamencos y pelícanos. El cóndor andino realmente no puede quejarse: se le ha provisto de un hábitat de montaña enorme, cubierto por una red como si de una carpa se tratase. Dado que sólo pone un huevo cada dos años y está en peligro de extinción es mejor malcriarlo un poco. Así da gusto ser flamenco. |
El acuario impacta por su infraestructura, aparte de ser un refugio ideal en un día caluroso gracias a su aire acondicionado que lo hace sentir a uno en un frigorífico. Está dividido en dos partes, el Acuario de Agua Dulce y el Acuario Marino, encontrando en este último rayas y tiburones, los cuales pasan mansos -o no tanto- por encima de nuestras cabezas. Fuera del acuario los pingüinos, hipopótamos, yacarés y tortugas se divierten y refrescan en el agua, mientras los transpirados visitantes miran con envidia. Uno de los habitantes estrella y que también disfruta bañarse es el tigre blanco, el cual recientemente se ha ganado una injusta mala fama. Se puede ver cómo le gusta jugar con una especie de bola gigante de lana pero hecha de paja. En cambio, su pariente el puma parece no disfrutar tanto de la gente que lo mira a través de un vidrio en la Cueva del Puma, y suele vérselo más escondido. En el sector Patagonia podremos apreciar  Aparte de disfrutar el acuario, podremos refugiarnos del calor. | prácticamente en penumbras el hábitat de comadrejitas patagónicas y peludos, entre otros, directamente en sus madrigueras. Wallabies, suricatas, lemures, antílopes y un impresionante rincón de los murciélagos, en donde podemos observarlos dormir y volar aunque sea de día, completan el panorama.La Fundación Temaikèn transmite su mensaje en El Arca de la Vida, un muy moderno cine de 360°, en el cual la pantalla y sonidos envuelven al espectador, haciéndolo tomar conciencia de la importancia del cuidado del planeta. Las instalaciones, infraestructura y atención del parque son de primer nivel.  La familia hipopótama. | Está realmente excelentemente mantenido, como nuevo, con una gran cantidad de opciones gastronómicas, desde restaurants hasta puestos de comida al paso. Hay ventiladores que evaporan agua, aliviando el calor agobiante que puede llegar a hacer en Buenos Aires. Heladerías y baños por doquier. Todo bien planificado sin dejar cosas al azar. Por eso no debería extrañar saber que una red de fibra óptica de unos 15 kilómetros proporciona ininterrumpidamente información detallada y estadísticas sobre los visitantes, el trabajo de los empleados y la salud de los animales, y que el parque da trabajo a más de 400 empleados.Y, sobre todo, los animales son realmente los grandes beneficiados de Temaikèn, pudiendo por ejemplo encontrar a algunos de ellos en incubadoras, recién nacidos. No sólo se busca preservar su especie, sino que dispongan de un hábitat natural en donde puedan vivir felizmente, sin tener que "entretener" al visitante como si de un circo se tratara. Las entradas al parque cuestan $15 (unos 5 dólares) los fines de semana y $10 (unos 3.50 dólares) de lunes a viernes. Poco para tanto.
 El Arca de la Vida, el impactante cine de 360°. |
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